La maravillosa experiencia de acampar en el desierto tunecino
La propuesta de hoy es ir de acampada al desierto tunecino como un verdadero tuareg y vivir la experiencia del desierto, profunda y movilizante.
En las puertas del Sahara, casi en el límite con la nada encontramos las casas rojas de adobe y paja por un lado y, por el otro, las tiendas de campaña dispuestas en fila india de color azul y blanco. La ciudad de Douz, en el sur interior tunecino es el sitio habitado más próximo al campamento bereber Méhari Zaafrane, se encuentra a una distancia aproximada de 25 kilómetros y es una ciudad que se creó a principios del siglo XX que debe su nombre al batallón francés número 12 (douze, de ahí el douz), instalado allí en la época del protectorado.
Al campamento sólo es posible acceder a bordo de un 4×4, incluso los guías recomiendan abastecerse bien de gasolina antes de internarse en el desierto pues no es difícil perder el rumbo en el paisaje lunar o si desea viajar rumbo a la región de Tozeur y llegar al gran lago salado del Chott el Jerid con sus literales espejismos.
Una vez en el campamento, y antes de retirarse a descansar, el viajero puede disfrutar de la gastronomía tunecina en el restaurante diseñado a modo de una gigantesca jaima. Ensalada tunecina con huevo, atún, cebolla, tomate, pimiento, aceite, vinagre, limón y menta seca, salsas de harisa y tabil esperan sobre las mesas para que el huésped se ubique entre las largas hileras de bancos de madera y allí entre mosaicos bereberes y luz tenue esperar el resto de los platos que irán trayendo los camareros de rasgos tuareg y vestimenta azul eléctrico.
Después sí, descansar en una cabaña o en la tienda decorada sobriamente pero con una manta sobre la cama y un calefactor individual para abrigar las gélidas noches del desierto.
La noche clara y el cielo estrellado son parte del excelente servicio y se ofrece cada noche en bandeja de plata.
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