La Danza del Jarrón, tradición y destreza
La Danza del jarrón se ha convertido en la danza nacional de Túnez y es un ritmo que viene practicándose desde la antigüedad ya que se han encontrado restos arqueológicos que lo documentan: muñecas de barro, ataviadas con vistosos collares y portando vasijas sobre sus cabezas celebraban el séptimo día del recién nacido como una ofrenda o sacrificio.
La danza es fundamentalmente, una muestra de destreza y equilibrio. La bailarina, acompañada de instrumentos de viento como el ‘Mizwid’ (una especie de gaita) y tambores, se coloca un jarrón de arcilla o greda sobre la cabeza y debe bailar siguiendo los golpes del tambor con las caderas, el vientre y los brazos tratando de no derramar ni una gota de agua y evitando que el cántaro caiga al piso.
El movimiento del cuerpo se enfatiza en virtud del balanceo de los grandes pompones y medallas que cuelgan de los cinturones y se acentúan por la transparente voluptuosidad de las gasas que completan la vestimenta. Los hombres también bailan esta danza pero, por lo general y en una muestra de mayor complejidad y destreza, lo hacen con una torre de jarrones sobre sus cabezas.
El baile que originariamente se bailaba en fiestas y nacimientos hoy en día es posible disfrutarlo como una de las tantas atracciones turísticas. Se lo puede acompañar con música lenta o más movida y con jarrones de distintos tamaños y grosores. La Danza del Jarrón sobre la cabeza (“Raks al Juzur”) puede imitar en ocasiones, algunas actividades cotidianas de la cocina o del campo,tales como recoger agua del pozo. Una bella manera de recrear las viejas costumbres.
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