Djerba, la Isla de los Lotófagos
Situada en el golfo de Gabés, frente a las costas de Túnez, la isla de Djerba de 514 km² de superficie es la mayor isla del norte de África es visitada por una cantidad nada despreciable de turistas que llegan en busca de los escenarios del rodaje de Star Wars.
Conocida como ‘El Jardín del Mediterráneo’ por su exuberante vegetación, la isla está unida al continente por una calzada romana de 7 kilómetros que arriba a El Kantara, un fondeadero muy estimado por los pescadores de la isla aunque también se puede acceder a ella a bordo de un ferry que parte de Diorf y arriba a Aim.
Habitada por cerca de 90.000 beréberes es uno de los sitios más bellos y tranquilos de Túnez, sus playas de arenas blancas y aguas transparentes están custodiadas por un ejército de esbeltas palmeras que le ponen una nota verde convirtiendo el litoral de 125 kilómetros de extensión, en un verdadero paraíso. La fauna marina es abundante y los submarinistas aficionados al buceo pueden encontrarse con meros, rayas, almejas, pulpos, lenguados, salmonetes, langostinos y otros individuos de la abundante fauna marina que enriquecen la exquisita gastronomía del lugar.
La capital de la isla es Houmt Souk donde el visitante encuentra varios puntos de interés, destacándose la Mezquita de Sidi Brahim el Jamni que data del siglo XVIII, los distintos zocos callejeros, el puerto donde es posible comprar las típicas vasijas de barro y la sinagoga de La Ghriba Djerba, una visita ineludible. En la isla hay 213 mezquitas de culto wahabita que, por sus alminares más bajos, se diferencian de las del rito malekita dispersas en el resto del país.
Los tunecinos afirman que la Isla de Djerba fue escenario de aquél episodio donde Ulises rescató a sus hombres de la amnesia producida por la ingesta de un fruto que, se supone, era el dátil.
Lo cierto es que la belleza de la isla parece salida de un cuento.
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